Trópico de Cáncer II

Publicado: 20 mayo 2015 en Literatura
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Hoy tengo conciencia de mi linaje. No necesito consultar mi horóscopo ni mi árbol genealógico. De lo que está escrito en las estrellas, o en mi sangre, no sé nada. Sé que desciendo de los fundadores mitológicos de la raza. El hombre que se lleva la botella sagrada a los labios, el criminal que se arrodilla en el mercado, el inocente que descubre que todos los cadáveres apestan, el fraile que se levanta las faldas para mearse en el mundo, el fanático que explora las bibliotecas para encontrar la Palabra: todos ellos están fundidos en mí, todos ellos provocan mi confusión, mi éxtasis. Si soy inhumano es porque mi mundo ha sobrepasado sus límites humanos, porque ser humano parece algo pobre, lastimoso, miserable, limitado por los sentidos, restringido por preceptos morales y códigos, definido por trivialidades e ismos. Estoy echándome el jugo de la uva por el gaznate y descubro la sabiduría en él, pero mi sabiduría no procede de la uva, mi embriaguez no debe nada al vino…

Trópico de Cáncer, de Henry Miller

Trópico de Cáncer

Publicado: 12 mayo 2015 en Literatura
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Y, mientras cavilaba, empezó a aclarárseme el misterio de su peregrinación, el vuelo que el poeta hace sobre la faz de la tierra y después, como si le hubieran ordenado representar un drama perdido, el heroico descenso hasta las propias entrañas de la tierra, la tenebrosa y temible estancia en el vientre de la ballena, la sangrienta lucha por liberarse, por salir limpio del pasado, un dios sol brillante y sangriento reflejado en una playa extraña. Ya no era un misterio para mí la razón por la que él y otros (Dante, Rabelais, Van Gogh, etc., etc.) habían ido en peregrinación hasta París. Entonces entendí por qué atrae París a los torturados, a los alucinados, a los grandes maníacos del amor. Entendí por qué puedes aquí, en pleno eje de la rueda, abrazar las teorías más fantásticas, más imposibles, sin que te parezcan extrañas lo más mínimo; aquí es donde vuelves a leer los libros de tu juventud y los enigmas adquieren significados nuevos, uno por cada cabello blanco. Caminas por las calles sabiendo que estás loco, poseído, porque es más que evidente que esas caras frías, indiferentes, son los rostros de tus carceleros. Aquí todos los límites se desvanecen y el mundo se manifiesta como el matadero demencial que es. La noria se extiende hasta el infinito, las compuertas están cerradas herméticamente, la lógica corre desenfrenada con su cuchilla ensangrentada y fulgurante. El aire es frío y está paralizado, el lenguaje es apocalíptico. No hay indicación de salida en ninguna parte; no hay otra alternativa que la muerte. Un callejón sin salida en cuyo extremo hay un patíbulo.

Trópico de Cáncer de Henry Miller

Lolita

Publicado: 21 noviembre 2014 en General

Aquel apasionante fantasma tenía una perfección que hacía también perfecto mi salvaje deleite precisamente porque la visión estaba más allá de mi alcance, sin posibilidad de llegar hasta ella para enturbiarla con la conciencia de un tabú transgredido.

Lolita de Vladimir Nabokov

El viejo y el mar II

Publicado: 20 octubre 2013 en General

Algunos pescadores más jóvenes, los que utilizaban boyas para los sedales y tenían botes a motor, comprados cuando los hígados de tiburón se pagaban a buen precio, lo llamaban el mar, en masculino. Y hablaban de él como un rival, o un lugar, o incluso un enemigo. Pero el viejo siempre se refería a él en femenino y como algo que concedía o rehusaba grandes favores y que si hacía cosas malvadas y violentas era porque no podía evitarlo. La luna le afecta igual que a las mujeres, pensó.

 

El viejo y el mar de Ernest Hemingway

El viejo y el mar

Publicado: 20 octubre 2013 en General

Ya no soñaba con tormentas, no con mujeres, ni con grandes acontecimientos, ni con grandes peces, ni con peleas, ni con demostraciones de fuerza, ni siquiera con su mujer. Solo soñaba con lugares donde había estado y con los leones en la playa.

 

El viejo y el mar de Ernest Hemingway

La insoportable levedad del ser

Publicado: 8 abril 2013 en General, Literatura
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Franz tiene razón. Estoy pensando en el redactor que organizaba la recogida de firmas para la amnistía de los presos políticos en Praga. sabía perfectamente que aquello no ayudaría a los presos. El verdadero objetivo no era liberar a los presos, sino demostrar que aún había gente que no tenía miedo. Lo que hacía era teatro. Pero no tenía otra posibilidad. No podía elegir entre actuar o hacer teatro. La disyuntiva era: hacer teatro o no hacer nada. Hay situaciones en las que las personas están condenadas a hacer teatro. Su lucha contra el poder silencioso (el poder silencioso al otro lado del río, la policía convertida en silenciosos micrófonos en la pared) es la lucha de un grupo de comediantes peleando contra un ejercito.

Franz vió a su amigo de la Sorbona levantando el puño y amenazando a aquel silencio de la orilla de enfrente.

La insoportable levedad del ser de Milan Kundera

La pasión turca

Publicado: 30 noviembre 2012 en General, Literatura

Bendito sea el sexo y su desorden, y la pasión que nos desata: ellos nos redimen de nuestros lastres y de nosotros mismos.

 

La pasión turca de Antonio Gala