Arabica

Publicado: 10 agosto 2011 en General, Relatos

Allí estaba yo, acudiendo cada mañana a mi cita con aquel cremoso y aromático café, un amor muy caro. No había muchos cafés como aquel en toda la ciudad, pero no era el único. Debo confesar que mis fieles visitas a aquella cafetería se debían en gran parte a otras razones ajenas a su excelente café. Los primeros días pasamos desapercibidos para ella, pronto empezó a saber qué queríamos con tan solo saludarnos. Cada sonrisa cruzada me acercaba mas a ella, cada pequeña conversación en un idioma que yo no dominaba hacía que deseara volver a oír su suave voz sobre el sonido de la máquina de café. No sé qué pasaría por su cabeza el primer día que falté a mi rutinaria cita, ni tampoco el segundo, ni ninguno de los restantes. Lo mas seguro es que me olvidara como había olvidado a tantos otros clientes. Lo único que sé es que, a partir de ese día, no pude oler un café sin recordar su rostro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s