Plexus II

Publicado: 17 agosto 2011 en General, Literatura

Para el hombre de hoy el Paraíso significa no sólo la liberación del pecado, sino también del trabajo, pues el trabajo ha llegado a ser odioso y degradante. Cuando el hombre comió del Árbol de la Ciencia, optó por encontrar un atajo que lo condujera a la Divinidad. Intentó robar al Creador el secreto divino, que para él significaba poder. ¿Cuál ha sido el resultado? Pecado, enfermedad, muerte. Guerra eterna, inquietud eterna. Lo poco que sabemos lo utilizamos para nuestra destrucción. No sabémos escapar a la tiranía de los monstruos útiles que hemos creado. Nos engañamos nosotros mismos con la creencia de que, gracias a ellos, un día gozaremos del ocio y de la dicha, pero, a decir verdad, lo único que conseguimos es crear más trabajo para nosotros, más congoja, más enemistad, más enfermedad, más muerte. Mediante nuestras ingeniosas invenciones y descubrimientos estamos alterando poco a poco la faz de la Tierra… hasta que llegue a ser irreconocible de fealdad. Hasta que la propia vida llegue a ser insoportable… Ese pequeño rayo de luz procedente de una estrella remota… os pregunto, si ese imperecedero rayo de luz podía afectar así a un ser humano, ¿por qué no ha de poder afectarnos igual a nosotros? Con todas las estrellas de los cielos prodigando sus poderes de irradiación sobre nosotros, con la ayuda del sol, la luna y los planetas, ¿cómo es que seguimos en la obscuridad y la frustración? ¿Por qué nos agotamos tan deprisa, cuando los elementos de que estamos compuestos son indestructibles? ¿Qué es lo que se agota? No aquello de lo que estamos hechos, eso es seguro. Nos marchitamos y desaparecemos, perecemos, porque el deseo de vivir se extingue. ¿Y por qué se apaga esa llama, la más potente? Por falta de fe. Desde el momento en que nacemos se nos dice que somos mortales. Desde el momento en que podemos entender las palabras, se os enseña que debemos matar para sobrevivir. A tiempo y a destiempo se nos recuerda que, por inteligente, razonable o juiciosamente que vivamos, enfermaremos y moriremos. Se nos inocula la idea de la muerte casi desde el nacimiento. ¿Qué tiene de extraño que muramos?

Plexus de Henry Miller

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