Los renglones torcidos de Dios II

Publicado: 28 enero 2012 en General, Literatura

Esto es lo que te ofrezco, Alicia: ¡que rehagamos juntos nuestras vidas!
Alice Gould negó suavemente con la cabeza.
-Tu ademán dice <<no>>. Pero tus ojos dicen <<sí>>…- exclamó Urquieta esperanzado.
-Confundes el amor con el cariño, Ignacio. Tú crees quererme porque hemos vivido juntos una gran aventura y juntos nos hemos salvado. Y acaso porque soy la única mujer, durante muchos años, no del todo impotable que has tenido cerca. ¡Pero ya verás qué muchachas más estupendas encontrarás en Bilbao! Mil veces mejores que yo y por supuesto más jóvenes. ¡Y qué de historias más colosales del manicomio tendrás para contarles! Si me las cuentas a mí no podrías hacer tu gran número, porque yo me las conozco todas. ¡Olvida esa idea disparatada, Ignacio! Lo que yo deseo es que me invites a tu boda y hacerte un gran regalo. ¡Prométeme que me invitarás!
-Eres adorable, Alicia, hasta para hacerme sufrir.

 
Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena

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