La senda del perdedor V

Publicado: 7 mayo 2012 en General, Literatura

-Cada vez que te veo tienes una copa en las manos. ¿A eso le llamas cuidarte?
-Es el mejor método que conozco. Sin la bebida hace tiempo que me hubiera cortado mi maldito cuello.

-Eso es un cuento.

-Es un cuento que funciona. Los predicadores de la plaza Pershing tienen su Dios. ¡Yo me bebo la sangre del mío!

Alcé mi vaso y me bebí hasta la última gota.

-Te estás escapando de la realidad- dijo Becker.

-¿Y por qué no?

-Nunca serás un escritor si huyes de la realidad.

-¿De qué coño hablas? ¡Eso es lo que hacen los escritores!

Becker se puso en pie.

-Cuando me hables, no me alces la voz.

-¿Qué prefieres hacer, levantarme la polla?

-¡Tú no tienes polla!

Le cogí de improviso con un derechazo que aterrizó tras su oreja. El vaso voló de su mano y él cruzó la habitación tambaleándose. Becker era un tío fuerte, mucho más que yo. Chocó con la esquina de la cómoda, giróse, y estrellé otro puñetazo contra su rostro. Se quedó balanceándose cerca de la ventana abierta y tuve miedo de volverle a atizar porque podía caerse a la calle.

La senda del perdedor de Charles Bukowski

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