Archivos de la categoría ‘Relatos’

Silencio

Publicado: 30 agosto 2011 en Relatos

Un par de hielos bailando en mi copa de whiskey. El humo de un cigarro molestandome al entrar en mis ojos. Pocas cosas me esperan ahí fuera y lo poco que me espera es enfrentarme a mi mismo. Enfrentarme a algo para lo que no estoy preparado, aun no, no ha pasado suficiente tiempo. No he podido reunir las fuerzas y absolutamente todo va a venir de golpe. He recibido ya tantos en mi vida que puede que no lo note, pero este es fuerte, tal vez mas de los que anteriormente he sufrido, tal vez sea el definitivo. Aspiro a hundirme en el fondo de un vaso mientras veo que todo se mantiene a mi paso.

IV

Publicado: 25 agosto 2011 en General, Relatos

He de admitir que, hasta que no la conocí a ella, no sabía cual era el auténtico significado de la elegancia. No vestía trajes caros, no se maquillaba en exceso, no calzaba grandes tacones. Su elegancia era de otro tipo. Era elegancia al mirar, al sonreír,  al bromear con la gente, al hablar. Elegancia en sus actos, en su forma de ser, en su modo de tratarme. Por supuesto, también fue elegante en la única vez que compartió sexo conmigo. Una cena íntima, los primeros besos bajo el manto de un concierto de jazz… El mismo jazz que nos acompañaba en su casa mientras, de forma lenta, nos quitábamos milimétricamente la ropa. Nunca me dejó conocerla de forma profunda, ni a mi ni a nadie. Bajo un comportamiento alegre y en ocasiones algo infantil, se escondía una personalidad que, solo de forma aparente, estaba vacía. Su excepcional intelecto había abandonado una situación de inconformidad e incomodidad hacia todo aquello que le rodeaba. Ella nunca lo mostraba pero sin duda no lograba encontrar su lugar en un mundo que no entendía y que parecía no entenderla a ella. Parece que yo no era la pieza que encajaba en su puzzle inacabado pero ella desencajó mi mente con una sutileza que solo alguien tan elegante podía alcanzar.

Agua

Publicado: 25 agosto 2011 en General, Relatos

El agua acariciaba la piel, le quemaba. Tal vez demasiado caliente, daba igual, eso le relajaba. Las gotas se escurrían entre todos y cada uno de los pelos de su cuerpo. El vapor lo inundaba todo de blanco, excepto la tímida silueta del teléfono de la ducha. Solo le envolvía el sonido del agua entremezclado con una de las melancólicas frases de saxo de ”wish you where here”. Ese álbum siempre había tenido un extraño efecto en él, le reconfortaba, le relajaba de tal forma que lo olvidaba todo. Y así, poco a poco, todos sus pensamientos, todo aquello que le inquietaba, desaparecía por el sumidero junto a las gotas de agua que se desprendían de su cuerpo. Una única cuestión se negaba a abandonar su mente: ¿habría suficiente agua para que todo desapareciese?

Arabica

Publicado: 10 agosto 2011 en General, Relatos

Allí estaba yo, acudiendo cada mañana a mi cita con aquel cremoso y aromático café, un amor muy caro. No había muchos cafés como aquel en toda la ciudad, pero no era el único. Debo confesar que mis fieles visitas a aquella cafetería se debían en gran parte a otras razones ajenas a su excelente café. Los primeros días pasamos desapercibidos para ella, pronto empezó a saber qué queríamos con tan solo saludarnos. Cada sonrisa cruzada me acercaba mas a ella, cada pequeña conversación en un idioma que yo no dominaba hacía que deseara volver a oír su suave voz sobre el sonido de la máquina de café. No sé qué pasaría por su cabeza el primer día que falté a mi rutinaria cita, ni tampoco el segundo, ni ninguno de los restantes. Lo mas seguro es que me olvidara como había olvidado a tantos otros clientes. Lo único que sé es que, a partir de ese día, no pude oler un café sin recordar su rostro.

Desde la cueva

Publicado: 30 mayo 2011 en General, Relatos

Siempre he sentido admiración y atracción por las mentes atormentadas. Siempre he creído entender a esa gente que tanto me recuerda a mi en otros tiempos, tal vez en estos tiempos. Una mente que no sufre es una mente sin vida. Siempre quise acercarme a esas mentes oscurecidas, no para ayudarlas, pues es algo que difícilmente puedo hacer. Mi propósito es el de estudiarlas, desentrañar sus misterios, desvelar las causas que les llevaron hasta donde están. Pocas cosas me atraen mas que las mentes herméticas, que aquellas personas que no ven su lugar entre tanta gente y deciden cavar un túnel en la dura y fría piedra para esconderse y desaparecer. ¿Cobardes? Valientes diría yo, gente que se atreve a enfrentarse a sí misma, gente que no teme enfrentarse a la vida sin ningún tipo de ayuda, gente a la que no le llega la luz a la cueva en la que se esconde, gente que no sabe que esta cueva está llena de gente.

Idziesz?

Publicado: 11 mayo 2011 en General, Relatos

La forma en que la conocí no pronosticaba como iba a acabar aquella noche. Empezó con una situación muy típica: estábamos en una plaza en la que de forma habitual solía reunirse la gente joven los fines de semana. Ella me pidió fuego y pese a mi nivel etílico en aquel momento, pude percibir que había nacido en el extranjero. Me aventuré a preguntarle cual era su procedencia y sus delicados labios me contestaron, con un extraño acento, que era de Polonia. En aquel momento ocurrió aquello que solo ocurre cuando en la situación actúa alguien en un claro estado de embriaguez; la contestación fue ridícula, ilógica y carente de interés: le comenté que era del mismo país que el antiguo líder de la iglesia católica, dato que ella sin duda ya conocía. Por todos es sabido que el alcohol desata hasta las lenguas mas inertes y la mía estaba desatada. Sorprendentemente ella parecía interesada en proseguir una conversación que por su parte era sosegada, pero mi cerebro a duras penas lograba estructurar dos frases coherentes seguidas. En ningún momento nuestro diálogo tomó matices cómicos, pero aun así, ella parecía disfrutar con mis palabras cuyo único fin era atacar de forma clara y directa sus creencias religiosas. No sabía qué hacía allí, manteniendo una conversación costosa, tanto por el esfuerzo mental que requería el hacer una argumentación clara como por el esfuerzo de utilizar un lenguaje claro, ya que su conocimiento del castellano era limitado. Estaba borracho en mitad de una plaza, sin saber donde estaban mis amigos y preguntándome qué haría al concluir una conversación que en cualquier momento se podía derrumbar. En realidad he mentido al decir que no sabía qué hacía allí, si que lo sabía, aunque solo de forma inconsciente: estaba deleitándome mientras contemplaba su belleza. Exótica, aunque no para la gente de su procedencia. La escasa luz que había en el lugar hacía resplandecer las tonalidades claras que predominaban en su presencia. Su piel era completamente blanca y su pelo tenía ligeros toques dorados. Podías ahogarte en la profundidad del mar en sus ojos mientras observabas como la tormenta se acercaba desde el mas lejano horizonte. Me quedé hipnotizado con la delicadeza de cada rincón de su cuerpo. Toda ella evocaba tranquilidad y pureza, me atrapaba con cada una de sus palabras, con cada uno de sus gestos. Todo pareció finalizar en el preciso momento en que me dujo que se marchaba con sus amigos, pero una hoguera se encendió en aquella tormenta mientras ella me susurraba al oído aquello que me hechizó: “¿Vienes?”. Obviamente le dije que si, era lo que yo quería, pero aunque no hubiese querido no hubiera podido decir que no, pues mi mente estaba bajo el efecto de alguna extraña fuerza superior. A los pocos metros descubrí que sus amigos no tenían intención de concluir la noche con un amanecer. Volví a preguntarme qué estaba haciendo allí, pero pronto estas dudas se disiparon bajo un nuevo acto de brujería: “Yo debo volver a mi casa, ¿vienes?”. En aquel momento lo comprendí todo, el destino me había hecho estar allí para encontrarme con mi musa. Los dioses habían decidido sonreírme a través de  aquel bello rostro de tierras lejanas. Ella se mostró ante mi como los dioses griegos se mostraban en los mitos de la antigüedad: con una parte bondadosa, llena de poder y con una pureza inalcanzable pero con un final de historia lleno de sentimientos y vicios mas humanos, una fuerza que todo lo arrasaba y un lado oculto y sorprendente. Tras muchas horas bajo las sábanas, cuando la batalla llegó a su fin, los primero rayos de sol que entraban por la ventana me mostraron la inmensidad de su belleza y fui consciente de que había formado parte de uno de aquellos mitos ya olvidados, pues ella era sin duda una auténtica diosa.

Nada

Publicado: 24 abril 2011 en General, Relatos

A veces no sabemos como llegar al camino correcto, a veces el camino elegido no nos gusta, no siempre nos es fácil avanzar. Intentamos llenar nuestras vidas con tentaciones que solo nos vacían por dentro. Miramos en nuestro interior y miramos aquello que nos rodea y vemos que todo está muerto. No hay luz, no se oye nada, ningún tipo de olor en el aire, ni un solo sabor que nos estimule, nada que acaricie nuestra piel. Ninguna voz que nos guíe, ningunas manos que nos empujen. No hay discursos que nos puedan convencer, no hay textos que nos emocionen, no hay ideas que vomitar. Faltan motivaciones, falta un objetivo a perseguir, falta una luz al final del camino. Nada.